KLEAR3
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Metodología

KLEAR3 existe para responder a una sola pregunta sobre un proyecto: qué hace realmente, y qué parte de lo que dice sobre sí mismo se puede comprobar. Todo lo que sigue es el procedimiento que produce esa respuesta.

Qué cuenta como fuente

Por este orden: el propio sitio del proyecto, su documentación, su código y sus versiones publicadas, sus anuncios verificables, los exploradores de bloques reconocidos, los registros oficiales, las bases de datos especializadas y, al final, la prensa para el contexto. Una publicación en una red social puede indicarnos que algo es nuevo. No basta, por sí sola, para establecer un equipo, una ronda de financiación, una auditoría, una integración ni una afirmación técnica.

Una ficha necesita al menos dos fuentes pertinentes, una de ellas primaria. Cada fuente se conserva con su URL, su título, quien la publica, la fecha de publicación y la fecha en que la consultamos.

Una afirmación, un registro

Frases como «el equipo es público», «el protocolo ha sido auditado» o «el producto se puede usar hoy» se guardan por separado, cada una con su fuente, su fecha y su nivel de confianza. Eso es lo que hace posibles los dos bloques de cada ficha: lo que está verificado, y lo que sigue sin estarlo. Cuando las fuentes se contradicen, la contradicción se muestra en lugar de limarse.

Lo que no vamos a escribir

Cuando algo no se ha podido establecer, la ficha lo dice. «Sin verificar» es una respuesta honesta, y se usa a menudo.

Las fechas, y por qué están en todas partes

Un estado es una medición, no una propiedad. Un proyecto marcado como activo hace tres meses no es un proyecto activo: es una lectura antigua. Cada estado lleva la fecha en que se comprobó y la fecha en que se volverá a comprobar. Los proyectos emergentes o sensibles se revisan cada semana, los activos cada dos a cuatro semanas, las guías duraderas cada trimestre.

Cómo se usa la automatización

El descubrimiento, la medición, la recogida de fuentes y las comprobaciones previas a la publicación están automatizados. El criterio no lo está: si un conjunto de fuentes sostiene realmente una afirmación lo decide una persona antes de publicar nada. La redacción automática sirve para estructurar y reescribir, nunca como fuente, y toda afirmación que produzca sin un identificador de fuente se rechaza en lugar de publicarse con un matiz.